La verdad es que casi ni me acuerdo, cuando no han pasado ni las tres semanas que dicen necesarias para que el cuerpo deje de necesitar la nicotina, ya casi ni me acuerdo que la necesito. Pensaba que este periodo se me haría más largo y duro, que no podría superarlo, pero ahora que he llegado hasta aquí veo que ni ha sido tan difícil, ni tan largo, como en un principio creía. Parece increíble que haya estado tanto tiempo para decidir si dejaba de fumar o por el contrario ya encontraría otro momento, ni yo mismo me lo puedo creer y me estoy dando cuenta de que al final lo que cuesta más es ese momento para empezar, después una vez convencido de que vas a hacerlo y ves que lo estas consiguiendo, la sorpresa es ver que no es tan difícil. A parte de la necesidad de la nicotina, el resto esta todo en la cabeza, si consigues superar las situaciones sociales que te han hecho fumar toda la vida, cada día que pasa te supone menos esfuerzo no fumar. Ahora que ya me estoy dando cuenta de que es posible volver a vivir sin tabaco, recuerdo alguna noche en la que me había quedado sin tabaco, tenia que salir de casa a comprar. De estas noches, me acuerdo de una en especial en la que la gasolinera donde iba ya estaba cerrada, tuve que ir al centro de la ciudad, en el primer bar no tenían cambio, en el segundo la maquina estaba estropeada... finalmente en el tercero conseguí comprar tabaco. Ahora veo estas situaciones como parte de una película cómica. En esos momentos creo que era más el pánico de no tener tabaco que el fumar lo que me hacia salir de casa a comprar tabaco.
El otro día probé un cigarrillo, tras 4 años y pico sin fumar, el otro día me fumé un cigarrillo de nuevo. La verdad es que tenía ganas... pero no ganas de fumar para volver a fumar, eso lo tengo muy claro, fumé para intentar volver atrás y sentir el motivo que me impulsó a empezar a fumar y tener ese vicio durante tanto tiempo. La verdad me sirvió de mucho ese cigarro, lo primero que vi es que ya no sabía fumar, me sentía hasta raro con el cigarrillo entre los dedos. Las primeras caladas fueron terribles, al aspirar el humo la garganta me quemaba! era la misma sensación que cuando di las primeras caladas en mi juventud, cada calada representaba un esfuerzo y con cada una me costaba más creer que antes me fumaba los cigarros sin casi darme cuenta de estar fumando. Cuando era fumador podía estar haciendo cualquier otra cosa mientras fumaba y no me daba ni cuenta de tener un cigarrillo entre los dedos, pero por otro lado era algo que necesitaba cada hora de mi vida para poder seguir ...
Tienes toda la razón, lo más difícil es decidirse y perder el miedo a la dificultad y el fracaso. con el tiempo una simple palabra se volverá parte de tu credo "NO", monosilábica y simple. pero cada vez que la digas verás como tu espíritu se fortalece al aprender a negarte. En mi caso en particular fue una prueba de carácter y conciencia y automáticamente, junto con el no al cigarrillo, mi personalidad empezó a cambiar. Objetivos que se aclaran, la autoestima sube y te crees capaz de realizar más cosas.
ResponderEliminarPD. eres capaz de realizar lo que quieras ya no dependes de nada. ;) éxitos y suerte en esta empresa y cualquier otro emprendimiento que hagas.